Un nuevo frente se abre ante los usuarios de Raspberry Pi, la fabulosa maquina de pequeñas dimensiones que con sus últimas interacciones ha ido ganando en potencia y posibilidades. Y es que ya no solo sirve para experimentar programación, usarlo como media center o emuladores, sino que nos podemos encontrar con auténticas joyitas de la escena indie como Maldita Castilla.



